“Al celebrar el Día Mundial de la Filosofía, la UNESCO se propone reafirmar que la filosofía tiene el poder de cambiar el mundo, pues está dotada de la capacidad de transformarnos” Irina Bokova, Directora General de la Unesco

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Confucio decía que los objetivos básicos de la “Gran Ciencia” o “Filosofía Práctica” consistían en:cultivar la razón, que habíamos recibido del Cielo, trabajar por la educación y renovación de los pueblos y la búsqueda del Bien Supremo.

Es decir, para los chinos, el ser humano tenía la posibilidad (y también el deber) de utilizar su mente para llegar a lo mejor de sí mismo, a su expresión más elevada. Utilizar la mente para penetrar en lo profundo de las cosas, para no quedarse en la superficie. Usarla mente para comprender el mundo y a sí mismo; y por supuesto, para ayudar y servir a los semejantes.

El mismo pensamiento de evolución individual y de colaboración en la evolución colectiva se resume en la plegaria hindú:

Que el hombre malo se vuelva bueno,

que el hombre bueno encuentre la paz,

que el que encuentre la paz logre la liberación;

que el que se libere, libere a otros”

¿Cómo era un sabio para los hindúes? el milenario texto hindú Mahabarata lo describe: “Te diré como debe ser el sabio. Un hombre debe aspirar a los más altos ideales de la vida. Las aspiraciones de un hombre así son: conocimiento de sí mismo, esfuerzo, paciencia y constancia en la búsqueda de la virtud. Un hombre así es un sabio”.

Los antiguos romanos llamaban a los seres humanos excelentes y ejemplares: pyromis. Esos hombres-antorcha que ayudaban a poner luz en las tinieblas, que inspiraban a todos con su fuerza, su voluntad y su ejemplo. El fuego es un símbolo universal para referirse a la mente, a la luz capaz de alejar las tinieblas de la ignorancia y de calentar los corazones de los seres humanos.

La palabra con la que los antiguos griegos llamaban a la excelencia era areté . Se entendía por excelencia a la suma de todas las virtudes humanas. Comparte raíz etimológica con ariete, con arado... hace referencia a una potencia útil, que arremete, que siembra; que construye; que transforma el mundo conocido con fuerza y siempre para mejor.

Parece ser que el ideal de ser humano sabio ha sido un concepto común a todas las culturas. Es atemporal, no pasa nunca de moda; no es exclusivo de ningún pueblo o un momento histórico; sino que es válido para todos los seres humanos de todos los momentos. Pero ¿cuál es el camino que nos lleva a la sabiduría?

El camino es la búsqueda, el amor a la sabiduría. La filosofía es también universal y está fuera del tiempo, nos aporta herramientas eternas y eternamente válidas para el mejoramiento del ser humano.

“La practicidad de la Filosofía consiste en potenciar esos valores interiores que todos poseemos...La filosofía no es un “artículo abstracto” de escaso valor y nula aplicación. Al contrario, le concede un sentido a la existencia, un por qué a las cosas, y proporciona objetivos claros por los cuales empeñarse.” Delia Steinberg, Directora general de Nueva Acrópolis