Símbolo inconfundible de Madrid, la figura de un oso que se alza sobre sus patas para alcanzar un madroño repleto de frutos viene apareciendo en el escudo de la villa desde el siglo XIII. El oso enhiesto y el verde arbusto constituyen una imagen inconfundible de la capital española. 

La versión actual de esta representación tuvo su origen en un conflicto por el control de los pastos y los árboles del Madrid antiguo que nos precedió. La resolución del problema fue plasmada en una estampa destinada a traspasar el tiempo e identificar a la ciudad en pleno siglo XXI.


Alfonso VIII había concedido a Madrid los fueros que le permitían disfrutar de las tierras y montes hasta la sierra. Pero se produjo una importante desavenencia sobre quién debía controlar los pastos y los árboles de las tierras madrileñas. Era una discordia de altura: cabildo y concejo, Iglesia y Estado, los curas y los políticos.


La controversia fue resuelta en última instancia por el Cabildo de Curas y Beneficiados, un órgano con suficiente peso e influencia para todos como para imponer su decisión: el Cabildo se quedó con los pastos, tierras y montes; y, como contrapartida, los árboles y la caza pasaron a ser propiedad del Concejo de Madrid.


Les costó veinte años de litigio, pero fue una solución de relevancia que mereció un nuevo escudo de armas. El madroño se estrenó en aquel momento con un papel protagonista, pues hasta entonces no había sido representado en las insignias de la ciudad. El oso, en cambio, había estado presente en el escudo de la villa con anterioridad. Ya en 1212, Alfonso VIII lucía en su enseña durante sus campañas militares un oso en campo de plata. En aquel entonces, no había árbol, ni estrellas, ni corona, elementos que luego se incorporarían al escudo oficial de la ciudad. Solamente era un oso que llevaba plasmadas sobre su lomo siete estrellas, que luego pasarían a la bordura que actualmente enmarca la escena.


Lo que sí cambió fue su actitud. El oso siempre había sido representado anteriormente en actitud pasante, caminando horizontalmente en el escudo. Con este nuevo acontecimiento que modificó el blasón, el oso alzó sus patas hacia los frutos del árbol adquiriendo la postura que nos es tan conocida. Esta escena heráldica es muy familiar para los visitantes; oso y madroño van unidos al madrileñismo. Los turistas llevan más de cincuenta años haciéndose fotos al lado de la escultura de piedra que los representa, que es el tiempo que lleva rondando la estatua la Puerta del Sol, punto emblemático de encuentro para todo el que visita la villa.


La escultura del oso y el madroño al atardecer

No está unánimemente decidido si el oso es macho o hembra, pero si hemos de hacer caso a lo que se nos cuenta desde el siglo XVI, parece ser que el origen de las estrellas estaría en las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor, lo que lleva a muchos a pensar que sería osa y no oso.


Más documentado está el origen de la corona del escudo: en 1554, el rey Carlos I distinguió a la villa de Madrid con los títulos de coronada e imperial, otorgándole la corona real en el escudo. Dicha corona se dibujó en un principio sobre la copa del árbol, y así permaneció durante bastantes años, pero más tarde la corona ascendió hasta la cima del blasón.


Aunque el escudo de Madrid tiene un origen medieval, presenta varios cambios en distintas etapas. Fue descrito por Juan López de Hoyos, preceptor de Cervantes, en su “Declaración de las Armas de Madrid”, en el siglo XVI. En 1967 adquirió su actual disposición, y en 2004 se tomó como base para crear un logotipo que acompaña todo lo que se produce en el Ayuntamiento madrileño, convirtiéndose en el símbolo de la ciudad. En 2008 la imagen corporativa del Ayuntamiento madrileño añadió al escudo la leyenda ¡MADRID!


Su descripción heráldica es la siguiente: «De plata, un oso de sable apoyado en un madroño de sinople frutado de gules. Bordura de azur cargada de siete estrellas de plata. Al timbre, corona real abierta». Traducido al castellano de todos los días sería algo así: «Sobre un fondo blanco, un oso representado en color negro se apoya en un madroño de color verde con frutas de color rojo. Alrededor, un borde de color azul lleva representadas siete estrellas blancas. Sobre el escudo, por el exterior y formando parte de él, aparece una corona real abierta».
Oso y madroño, una imagen ligada a lo que significa Madrid. Un símbolo reconocible y adoptado con naturalidad.


E. M.


FOTOS:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/44/Oso_Madro%C3%B1o_y_Sol.jpg
Por Rafesmar [CC BY-SA 3.0 es (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/es/deed.en)], a través de Wikimedia Commons
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/ef/Oso_y_Madro%C3%B1o_%28Antonio_Navarro%29_Madrid_05.jpg
Tomás Fano [CC BY-SA 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], undefined

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