La Alegoría de la villa de Madrid es un cuadro de grandes proporciones (2,60 m x 1,95 m) pintado por Francisco de Goya. Actualmente se encuentra en el Museo de Historia de Madrid. Pocos cuadros conocemos que hayan tenido que ser modificados tantas veces, no por falta de pericia del artista, que queda fuera de toda duda, sino por motivaciones políticas. 

Goya pintó este óleo en 1809, cuando reinaba en España José Bonaparte (Pepe Botella para los madrileños), hermano de Napoleón. La España ocupada por los franceses vivía tiempos convulsos en la capital madrileña, donde trabajaba el pintor.

El personaje protagonista del cuadro representa a la villa de Madrid. Es una figura femenina que lleva una corona de oro en la cabeza, vestida de blanco con un manto rosado. Se apoya en el escudo de armas de la capital, con sus elementos y colores representativos, en el que se ven claramente el oso y el madroño.

Además de esta figura, hay cuatro personajes alados alrededor de un marco repujado ovalado de cierta relevancia en la composición, destinado a contener un retrato o algo similar. La mujer también señala este medallón de mármol, lo que le otorga protagonismo.

Hay muchos elementos simbólicos en esta alegoría. El perro que descansa a los pies de la figura principal representa la fidelidad. Las dos figuras aladas superiores personifican a la Fama y a la Victoria, y portan sus atributos respectivos, una trompeta y una corona de laurel.

La parte del cuadro que sufrió más aventuras es, precisamente, el marco ovalado de la derecha de la composición. Originalmente ahí estuvo un retrato de José Bonaparte, rey de España cuando Goya pintó el lienzo, a quien el regidor francés de turno le pidió que retratase al monarca advenedizo, y a quien pintó Goya con ayuda de una estampa. Goya era Primer Pintor de Cámara y estaba obligado a jurar lealtad al nuevo rey. Poco después, el ejército francés abandonó Madrid, tras sufrir algunas derrotas militares (concretamente, la de la batalla de Arapiles al mando del duque de Wellington). Parecía que el rey francés era definitivamente desterrado, por lo que el Ayuntamiento decidió borrar el retrato y Goya tuvo que pintar en su lugar la palabra “Constitución”.

Sin embargo, el conflicto no había sido resuelto del todo, y José I regresó. Un discípulo de Goya, Felipe Abas, tuvo que deshacer el arreglo y recuperar de nuevo el retrato del soberano extranjero. En 1813, otro discípulo del pintor, Dionisio Gómez, recibió el encargo de volver a poner la palabra “Constitución”. Cuando acabó la Guerra de la Independencia, que liberó del yugo francés al pueblo español, y más concretamente al de Madrid, los dirigentes madrileños encargaron a Goya que incluyera en ese lugar preferente del cuadro el retrato de Fernando VII, tras el regreso a España del rey exiliado. Pero, al parecer, fue considerado un retrato horroroso (no gustó la forma en que percibía Goya al rey legítimo), y llegado el año 1826, estando ya Goya en Burdeos, el pintor Vicente López recibió el encargo de pintar un nuevo retrato del rey Fernando más favorecedor.

Pero los sobresaltos políticos continuaban, y en 1843, Fernando VII, que ya había fallecido, fue borrado del cuadro para colocar en su lugar una imagen del libro de la Constitución de Cádiz, llamada “la Pepa” por haber sido aprobada en el día de San José.

En 1873, cuando ya había sido destronada Isabel II, el marqués de Sardoal, que era entonces el alcalde de Madrid, decidió que se borraran definitivamente todos los repintes y que se colocara la leyenda “Dos de mayo”, que es la que actualmente se ve porque, según sus propias palabras, «al ser un hecho histórico genérico no está sujeto a las opiniones cambiantes de los hombres». La fecha alude a la heroica jornada que inició la lucha contra los franceses en 1808. El encargado de este último arreglo del cuadro fue el pintor Vicente Palmaroli.

Goya utilizó para esta alegoría un estilo neoclásico, al igual que en su otra alegoría, España, el Tiempo y la Historia. Aunque el lienzo original se encuentra en el Museo de Historia de Madrid (antiguo Museo Municipal), también hay una reproducción de esta pintura en el salón Goya de la Casa de la Villa.

E. M.


IMÁGENES
Francisco de Goya (Dominio público).

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